Ampliación de la flota no tripulada: desde buques individuales hasta operaciones a nivel de sistema.

Marco Gilissen9 junio 2026
Vehículo de superficie no tripulado Blue Eclipse. © Fugro
Vehículo de superficie no tripulado Blue Eclipse. © Fugro

Oceanology International ha sido durante mucho tiempo un escaparate para las tecnologías marinas emergentes, pero en los últimos años también se ha convertido en un indicador de algo más fundamental: la rapidez con la que maduran esas tecnologías.

Este año, una tendencia destacó. El debate ya no se centra en si los vehículos de superficie no tripulados (USV) funcionan de manera demostrable, sino en cómo escalarlos eficazmente. Desde pequeñas plataformas piloto hasta embarcaciones más grandes y con mayores capacidades, la industria está entrando en una fase donde la tecnología está probada. Ahora, todo gira en torno a la integración, la coordinación y los modelos operativos, desde la capacidad individual hasta el pensamiento sistémico.

Desde buques independientes hasta operaciones conectadas

En las primeras etapas de su adopción, los vehículos de superficie no tripulados (USV) se desplegaban a menudo como recursos independientes, demostrando su capacidad para recopilar datos de forma segura y eficiente. Esa fase ha sido, en gran medida, un éxito.

Actualmente, a medida que la atención se centra en un conjunto más amplio de casos de uso, el enfoque se dirige hacia cómo operan estas embarcaciones como parte de un ecosistema más amplio. Esto incluye la integración con vehículos operados remotamente (ROV), infraestructura marina y, cada vez más, con otros vehículos de superficie no tripulados (USV) que operan en paralelo.

A medida que esta evolución continúa, comenzamos a observar una transición de un operador que controla un solo buque a un modelo donde los operadores supervisan múltiples activos simultáneamente. Con el tiempo, esto se orientará naturalmente hacia funciones de supervisión, donde la intervención humana se centrará en la resolución de problemas en lugar del control directo.

Gestionar la complejidad en el mar

La ampliación de las operaciones introduce un nuevo tipo de complejidad, algo que otras industrias ya han afrontado. En la tecnología espacial, por ejemplo, donde las operaciones remotas se utilizan desde hace tiempo, las misiones suelen abarcar distancias extremas, pero generalmente se desarrollan en entornos relativamente estables. El entorno marino, en cambio, es altamente dinámico.

Las condiciones meteorológicas, el tráfico, el estado del mar y las variables operativas se combinan para crear un panorama en constante cambio. La gestión de múltiples activos no tripulados en este entorno requiere no solo tecnología robusta, sino también marcos operativos bien diseñados, rigurosos y verificables.

En este nivel, la conciencia situacional se vuelve aún más crucial. Los operadores deben ser capaces de comprender qué están haciendo las distintas embarcaciones, cómo interactúan con su entorno y, además, contar con los medios para tomar el control en cualquier momento.

Al mismo tiempo, es fundamental evitar la sobrecarga cognitiva. Proporcionar más datos no siempre es la solución; lo que permite una toma de decisiones eficaz es proporcionar los datos correctos de la manera adecuada.

Repensar el papel del operador

A medida que las operaciones se expanden, el papel de los ingenieros en el proceso está cambiando radicalmente.

Los centros de operaciones remotas (ROC) se están convirtiendo en el núcleo central de la actividad offshore, donde se recopilan, supervisan, interpretan y gestionan datos de múltiples activos. En este contexto, la coherencia es fundamental. Los clientes y las partes interesadas esperan que los ROC ofrezcan la misma claridad y transparencia que un puente de mando tradicional, independientemente del número de activos gestionados. La información debe presentarse de forma clara, coherente y que facilite la toma de decisiones con confianza.

Este cambio hacia las operaciones remotas también pone mayor énfasis en nuevas habilidades. Si bien la experiencia marítima sigue siendo esencial, las operaciones actuales están igualmente marcadas por sólidas capacidades en interpretación de datos, ingeniería de software y sistemas, así como en la interacción hombre-máquina.

Diseñar operaciones, no solo embarcaciones.

Uno de los temas clave de la conferencia Oceanology International de este año fue que la ampliación de la escala de los vehículos de superficie no tripulados (USV) no se trata simplemente de construir embarcaciones más grandes o con mayores capacidades, sino de la necesidad de ampliar simultáneamente los conceptos operativos asociados. Esto incluye comprender cómo se desplegarán las embarcaciones, cómo interactuarán con otros recursos y cómo se gestionarán los riesgos.

Diseñar para prevenir fallos es especialmente importante a gran escala. Cuando varios buques operan simultáneamente, la capacidad de gestionar de forma segura los fallos, ya sea en sensores, comunicaciones o sistemas de control, se vuelve aún más crucial.

Los mecanismos de seguridad infalibles, los protocolos de intervención claros y la capacidad de poner cualquier embarcación en un estado seguro son componentes esenciales de las operaciones escalables.

Estandarización y coherencia

A medida que crecen las operaciones con vehículos de superficie no tripulados (USV), la necesidad de uniformidad en todo el sector se hace más evidente. Actualmente, diferentes jurisdicciones, operadores y organizaciones suelen aplicar estándares y enfoques diversos. Si bien los organismos y reguladores del sector están logrando avances, la armonización global se está produciendo de forma más constante.

Para los operadores que administran múltiples activos en diferentes regiones, esta falta de coherencia puede generar dificultades. Los marcos, protocolos y terminología estandarizados serán clave para facilitar una mayor adopción y una integración más fluida.

Incluso algo tan simple como el lenguaje importa. Referirse a los sistemas como "no tripulados" en lugar de "autónomos" puede influir en cómo se perciben, especialmente entre las partes interesadas centradas en la seguridad y el riesgo.

La siguiente fase de las operaciones marítimas

A medida que avanza la evolución de las tecnologías remotas y autónomas, resulta evidente que el futuro de las operaciones marítimas no estará definido por un solo buque, sino por la eficacia con la que flotas de sistemas no tripulados puedan trabajar conjuntamente. El éxito dependerá de la capacidad de escalar la innovación con confianza.

Operador de Fugro controlando un USV. © Fugro

Centro de operaciones remotas de Fugro. © Fugro

Categorías: Noticias de vehículos